El Drink Team
http://www.agujadebitacora.com/2005/06/el-drink-team/trackback/
deporte profesional | deporte de elite
Cuando alguien se hace millonario le cambia la vida. Ya sé que no estoy descubriendo nada, pero para un deportista este hecho puede suponer el comienzo del fin de su carrera deportiva.
Uno de los sueños más extendidos en el ser humano moderno es el llegar a vivir sin tener que trabajar, aunque a uno le guste su trabajo. Y poder garantizar a los hijos un futuro sin penurias económicas es, seguro, el sueño de ese sueño.
Cuando un deportista entra en el club de los millonarios (sabido es que esos millones se miden en dólares) su vida cambia mes a mes. Poder darse todos los lujos y caprichos de un niño grande es, quizá, la primera satisfacción.
Después llegará toda una cascada de toma de decisiones. Dónde y cómo invertir, contar lo ganado, volver a decidir dónde y cuánto invertir, volver a contar, diversificar las inversiones de forma que un desastre no suponga la ruina, contratar ingenieros fiscales, mantener su poder adquisitivo en bienes de consumo, atender los mercados inmobiliario y bursátil, vigilar a los propios asesores financieros… Para qué seguir; mis ocasionales lectores ya se harán cargo.
Desde luego que la gana de sufrir en un entrenamiento comienza a disminuir tanto como el tiempo del que se dispone para entrenar. El deportista se siente cada vez más ocupado en sus propias finanzas, con sus propios asesores, atrapado en su nueva vida de nuevo rico.
Hasta aquí, nadie ha hablado de futbolistas. No piensen que solamente les pasa a ellos. Los boxeadores sufren también esta metamorfosis. En general los deportistas que se adentran bien profundamente en ese club de los millonarios ven cómo disminuyen sus ansias de entrenar. Cuanto más dinero se gana (pasado cierto Rubicón, genera más ingresos su propia riqueza que sus ganancias deportivas), menor capacidad de sufrimiento y menor espíritu de sacrificio en el entrenamiento deportivo.
Esto es una generalización, y ya sabemos que “todas las generalizaciones son falsas incluida ésta”. Estoy seguro de que el ocasional lector de estos apuntes recuerda casos de deportistas muy millonarios que han seguido entrenando como si nada hubiera cambiado en sus vidas…
Recientemente empató la selección de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) con la selección de la federación nacional de Bosnia y, habiendo ganado ramplonamente cuatro días antes a la de Lituania, la desconfianza se ha asentado ya en el aficionado.
En primer lugar repetiré una vez más que ese es un problema del aficionado, que no sabe diferenciar entre un producto que le venden, el secreto de la felicidad y la verdad absoluta.
A renglón seguido diré que lo que apunto al comienzo del artículo quizá sea lo que hace que los compatriotas nuestros no corran lo suficiente en los campeonatos de selecciones nacionales.
Daré una visión esquemática:
- no hay incentivos económicos suficientes que les hagan luchar más y con mayor convicción
- ya están en los mejores clubes del mundo y en la, quizá, mejor liga del mundo, por lo que no tienen necesidad de demostrar mucho más
- no existen grandes contratos publicitarios que les permitirían ganar mucho más dinero; y de los contratos que se hacen, un porcentaje considerable de los ingresos va a parar a la federación española
- son millonarios a los que se les pide un esfuerzo extra después de una temporada larga (liga de 20 equipos, eliminatorias de copa, competiciones europeas); la mente la tienen en sus inversiones y sus otros negocios, que son los que a partir de ahora les van a asegurar su futuro
- están instalados en el estado del bienestar (y por el motivo contrario, no cansaban los benditos coreanos en aquel partido del Mundial 2002)
Estos cinco puntos se resumen en uno: ya tienen de todo. La liga española es la NBA del fútbol. En la NBA todo el mundo tiene de todo (salvo el anillo de campeón, obviamente, pero ya se parte de la base de que no todos lo van a poder tener).
Quizá por este mismo motivo tampoco funcionó el Dream Team de la NBA en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde fueron apelados como el Drink Team; no tenían alicientes intrínsecos, y los extrínsecos no eran suficientes. Ni tan siquiera el de defender los colores de su país (¡un país tan patriótico como los USA!), porque ello no es más que una quimera (y esto es tema para el siguiente artículo).
Como ya he dicho en otras ocasiones, la Aguja de Bitácora surge para apuntar ideas; algunas serán tildadas de descabelladas en la época en la que se presentan. Pero para quien le interese, aquí está, pues, mi propuesta adelantada a su tiempo.
En fútbol, que parece que es lo que verdaderamente preocupa a la opinión pública, yo llevaría a los muchachos sub-21, que todavía tienen ganas (y necesidad) de hacerse con un nombre. ¿Por qué si no creen ustedes que la selección española sub-21 es una selección ganadora? El entrenador era y sigue siendo el mismo que dejó hace poco la selección absoluta: mi paisano Iñaki Sáez.
¿Por qué triunfó y sigue triunfando con los sub-21? No porque no sepa, sino porque éstos tienen necesidad (y ganas) de correr y los otros no. Ya lo he dicho antes; igual pasa en boxeo: una vez que un púgil prueba las mieles del millón de dólares es muy complicado meterlo en el gimnasio y que vuelva a tener “hambre” de victoria.
(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)






Recomienda este artículo
|
![]() Versión imprimible |
![]() Deja tu opinión | |
![]() Leer comentarios |
« Todos con la selección
Patrioterismo deportivo (1/2) »

Recomienda este artículo


















Es así. Si no pregúntenle a Nalbandian en argentina, que perdió toda el hambre de gloria en cuanto se enamoró de sus millones. Juega de a ratitos, en los grand slams que son los que más dinero y puntos dan, después se va de joda. Y esto por poner un ejemplo aislado, en el fútbol hay mil.
Ah, qué lindo juega la sub 21 española… Fábregas es un genio y está muy bien acompañado.
Saludos, Nacho.
Los sub-21 juegan bien, pero parece ser que en cuanto pasan a la absoluta pierden el killer instinct. Como bien dices, se enamoran de sus millones y se olvidan de jugar y hasta de entrenar. Como decía Teresa de Ávila, que fue santa y todo: “vivo sin vivir en mí”.
Pues eso les pasa a estos nuevos ricos. Se preocupan de ser buenos para ser ricos, pero cuando son ricos se despreocupan de seguir siendo buenos. Que se les paga demasiado, hombre.
Creo Aguja que no debe ser todo tema psicológico, de que cuando ganan los primeros millones se olvidan del instinto asesino.
Tiene que haber algún motivo físico claro.
¿Por qué en las categorias sub’19,20,21 triunfan tantos equipos africanos?
Con trampas en los pasaportes o no, son tios que físicamente están adelantados respecto europeos, asiáticos o americanos. Un choque de un chaval de 18 años contra un centrocampista destructor de la selección de Ghana debe ser muy duro para el chaval, les deben de coger miedo y respeto al primer golpe…
Pero en España no somos así de fuertes, ¿entonces los éxitos de donde vienen? No hay duda, de que en España se enseña la técnica desde bien pequeños y les pegamos un baño técnico a la mayoria de selecciones a esas edades, pero para triunfar en categoria absoluta falta algo más. Faltan físicos prodigiosos, correr la banda a tope, saber bajar luego para que no te marquen al contraataque, saber definir, chutar de 25 metros y acojonar a defensa y portero, ir a matar a balón parado, destruir en el centro del campo, étc…
En la mayoria de esos aspectos fallamos. La tocamos de puta madre horizontalmente pero hace falta el pase vertical y luego definir, y ni Torres, ni Raul ni nadie, le veo con esa virtud. Hay pocas selecciones que pueden presumir de ello pero en cambio se puede ganar sin tener eso, cómo? A base de oficio, dejarle la piel durante cada segundo y hacer peligro en cada jugada. Luego está defender a muerte como con Clemente para que no te marquen ni un gol, solo así se puede triunfar en categorias absolutas donde el tocar, tocar, tocar está demasiado visto y es previsible y fácil de parar.
Sigo discrepando. Para mi los verdaderos incentivos de un jugador se encuentran tanto en la selección como en los clubs.
Deportivamente quizás se impliquen más con los clubs pero económicamente no hay duda que les interesa jugar bien en la selección:
1. En un mundo global como el actual no basta con que tu imagen sea buena a nivel interno sino que para ser rentable económicamente (y que multinacionales como Pesi o Nike te fichen) hace falta destacar a nivel externo, especialmente en la selección.
2. El problema no es que vayan poco motivados, el problema es que no damos para más. Quizás tengamos al mejor portero y al mejor defensa del mundo, pero ofensivamnete (que es donde se marcan las diferencias) no tenemos un jugador referencia. El problema básicamente es que en nuestra Liga esos puestos se ocupan a jugadores extranjeros y por eso no salen nuevos cracks.
3. No confundir la Sub’21 con la sub’20. En la sub’21 hace bastante tiempo que atravesamos una mala racha (quizás por ese motivo que los jugadores de esa edad no tienen minutos en sus clubs). En la Sub’20 e inferiores destacamos simplemente porque cuidamos más la base que otros países ( o al menos de forma diferente). P.e. Holanda si hay un jugador de 17 años que destaca no jugará con los Sub’17 sino con los sub’20. Para que se curta. Prefieren formar jugadores que ganar torneos. Así que cuidado con esos torneos que ganamos que no es oro todo lo que parece.