Deporte asturiano

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Fernando Alonso ha ganado este pasado fin de semana el Gran Premio de Europa en el circuito alemán de Nürburgring y da un paso importante para alcanzar el campeonato mundial de fórmula 1.

Quizá haya llegado el momento de explicar a qué no se debe el éxito de este piloto, titulado como el asturiano más internacional y otras lindezas por el estilo.

La imagen deportiva que se está dando de este Principado (nada que ver con el Principado monegasco en lo que a finanzas y movimientos económicos se refiere) puede ser diferente de la realidad deportiva que se palpa día a día.

Fernando Alonso ha surgido por generación espontánea (así como muchos otros grandes, grandísimos, deportistas astures); no le debe nada a nadie y menos aún a ninguna Administración pública.

Así se viene recogiendo de un tiempo a esta parte en las publicaciones asturianas más críticas con la labor regional en el ámbito del deporte. Hasta ahora los analistas habían permanecido callados. Más que por respeto creo yo que por falta de medios para difundir, si no la verdad, sí al menos la realidad. La verdad, como ya sabemos, baila al son del que la difunde.

Pero la realidad, los hechos palpables y constatables, no pueden ser enmascarados. Están ahí para ser observados, comprobados y analizados.

No soy entendido de los deportes de motor, pero sí que soy, tal y como dejo dicho en la presentación de esta Aguja de Bitácora, un observador y un analista del hecho deportivo tras muchos años en este mundillo.

Quizá en algunos foros no deseen escucharme. Allá ellos y su cegara-sordera voluntaria. La realidad de hoy nos lleva sin remedio a un futuro deportivo incierto ¿Qué futuro? Pues en realidad a ningún futuro que haya sido planificado y trabajado.

Simplemente a un futuro plano, igual al presente de hoy, en el que lo inmediato relega a las carpetas del fondo a lo necesario. “Lo urgente es enemigo de lo importante”, reza una de las máximas de la gestión. Este aforismo cobra aún mayor vigor en la gestión deportiva.

No me voy a extender hoy más en mi plática. Dejaré aquí algunos testimonios publicados en Asturias que dejan patente que la imagen que se exporta de grandeza deportiva desde Asturias dista de ser fiel a la realidad diaria.

En primer lugar una noticia sobre un guaje (como se dice en Asturias) que está despuntando en esto de la velocidad a motor recogida en el semanario El Fielato, y del que ya me he valido en alguna otra ocasión. Como quiera que la noticia, titulada “Javi Villa arrasa en Valencia (pdf)” tal vez sea retirada del servidor por motivos de espacio de aquí a unos meses, permitan que extraiga los párrafos más relevantes.

Javi Villa arrasa en Valencia
Redacción
El piloto colungués, afincado en Parres, dio toda una lección al volante de su Fórmula 3 en el circuito de Cheste, donde se disputó la segunda prueba del Campeonato de España de Fórmula 3. Javier Villa, que milita en el equipo Racing Engineering, se mostró intratable durante todo el fin de semana, tanto en los entrenamientos como en las dos carreras disputadas el domingo, cuando se imponía en una y era el segundo en la otra, lo que le valió para ser el mejor de la prueba valenciana. Villa está, ahora mismo, empatado a puntos con el segundo clasificado del Campeonato, a 12 puntos del primero. […]

Se preguntarán qué tiene que ver esto con el otro guaje, el del monoplaza gualdiazul. Lean ahora la opinión del que fue hasta hace poco Director del mismo semanario, gran aficionado y entendido de los deportes de motor.

El artículo, como corresponde a estos entrañables semanarios, editados con mucho más esfuerzo que recursos económicos, está redactado con más corazón que otra cosa y escrito en la lengua que se habla en los pueblos de Asturias. En realidad es una escueta misiva dirigida al “chavalín”, y puede encontrarse en el enlace anterior, al pie de la página a la que se accede.

Javi Villa
!!!!Viva Macarena!!!, que es la madre que te parió. Este chavalín de 17 años hizo llorar a esti vieyo el pasado domingo. Yes un fenómeno, denostado por el Director Regional de Deportes, ese mismo para el que pido su dimisión, por ineficaz, insultador de periodistas y, maltratador del único deporte que da gloria a nuestra región. Pero volviendo al chavalín de Loroñe, afincado en Soto de Dueñas, gracias y mil veces gracias, por jaceme llorar al ver tu buen hacer, y recompensar de esta forma a un par de chavales que son tus padres, que se están dejando todo con tal de que un día llegues a lo más alto. No te preocupes, que alguien tendrá que echar a estos políticos insultadores, ineficaces y caras duras, que luego van a Montmeló a sacarse la foto con Fernando Alonso al que no ayudaron en nada como a ti. Como siempre, brindo con Casera, que es una excelente bebida para buenas personas como tu. Y par que lo sepas, todos mis coches y demás enseres, están asegurados en MAPFRE, que es quien me da un excelente servicio y muchísimas ganas de seguir disfrutando de tus éxitos.B.

Déjenme apostillar que los padres de Javi Villa gestionan la oficina local de MAPFRE en el pueblo donde residen, y por eso el ex-Director de El Fielato hace mención a esta empresa (ver foto en el enlace proporcionado más arriba).

Ya se habrán dado cuenta de la invectiva lanzada contra la Administración deportiva asturiana. Y el dato comparativo con Fernando Alonso. Pero como estoy convencido de que han quedado con gana de leer al menos la petición de la dimisión del Director General de Deportes, aquí la tienen, en el editorial del mismo número (pdf).

Antes, permítanme advertirles de que en el editorial aparecen mezclados dos asuntos, que se hilan desde la mitad del escrito hasta el final, por lo que he entresacado lo referente al disgusto que se trae el ex-Director del periódico local con el Director General de Deportes.

EDITORIAL
Que dimita Gutiérrez Granda […]
Es evidente, que la nefasta gestión del Director General de Deportes del Principado de Asturias en todo lo relacionado con el tema del Automovilismo, está más que demostrada. No es menos evidente, que su amor al Sporting y el fútbol en general, va en consonancia con el maltrato que da al deporte de las ruedas. No me extraña: Granda ni tiene carné de conducir (ya me dirán lo
que le gustan los coches) y además es cortín y vengativo. Cortín porque no se quiere dar cuenta que otro chavalín asturiano, Javi Villa, también ganó ayer en Cheste y se codea con el Rey, el Presidente del Principado y con quien sea, porque a pesar de la casi nula aportación del departamento de los deportes en Asturias, triunfa el automovilismo. Éstos de los coches ganan y dan gloria a nuestra autonomía, pero el parné va para las piscinas (que está muy bien) para el Oviedo (que está empufado hasta el alma y es una sociedad anónima), o para tantas otras ocurrencias del bonachón de Granda, trabajador incansable y fumador empedernido. En una palabra, si tuviera un mínimo de dignidad, el gijonés mandatario se reuniría con los de las ruedas y cambiaría la fórmula de actuar. Pero como eso no lo quiere hacer, yo insisto en que dimita de su puesto por dos motivos:

a.- Porque ya lleva muchos años en el cargo y gasta muchísimo en taxis.
b.- Porque su soberbia le impide ver más allá de sus narices y está siendo un claro obstáculo para la gloria deportiva de nuestra región.

Tengo muchas más razones de diversa índole, que no dude señor lector las irá viendo, […]

[…] y Granda del PSOE, no dimite a pesar de que flagela al único deporte que da gloria a nuestra región. Alberga en mí la remota esperanza que doña Ana Rosa Migoya, Consejera de Cultura y Deportes, le lea la cartilla al del Sporting […]. Que dimita Granda o que la Consejera ponga orden en el gallinero de Director Regional de Deportes. […] Además Granda, el del PSOE, insulta y todo, pero la próxima vez que insulte va a saber con quien se juega los cuartos.

Nota: No hace un par de años estuve organizando un homenaje al señor Granda, para que todos los chavalinos pudieran aplaudir su brillante gestión en cuanto a todo lo que se refiere a campos de fútbol, bolos, piscinas, etc., etc. […] pero no por ello sigo reconociendo que Granda es un gran trabajador en todo, menos en el deporte del automovilismo. Fíjense si será simpático el rapaz, que por primera vez en varios lustros cambió la fecha del Rallye Ciudad de Oviedo - Príncipe de Asturias (trescientos mil seguidores) frente a la vuelta ciclista que la ven cuatro despistados en un bar. Por eso y otras múltiples razones pido públicamente su dimisión, […]

Decía al comienzo que las críticas a la gestión, o a la no-gestión más bien, arrecian de un tiempo a esta parte contra la Administración deportiva de Asturias. En verdad que estos políticos están siempre en la foto, pero a la hora de fomentar el deporte fomentan lo que más votos les va a dar (o lo que menos votos les va a quitar, que para el caso es lo mismo), es decir, el fútbol, y siempre el fútbol.

Extraigo a continuación unos párrafos del artículo “El dilema del jabalí”, del periodista deportivo Nacho Tuñón, que aparece en la revista deportiva Córner, en su número 35 correspondiente a mayo 2005.

[…]
El deporte asturiano se encuentra pasando por la que probablemente sea la peor crisis de toda su historia. “Está Fernando Alonso”, dicen unos. Sí, eso es incontestable pero bien pudo nacer en Palencia o en Tarifa. ¿Qué parte de su carrera se la debe a Asturias? En todo caso un par de subvenciones del ayuntamiento de Oviedo (no dudo de su importancia por aquel entonces), otro par de empresas modestas y visionarias por igual… Los talentos asturianos nacen por generación espontánea, o por el oscuro trabajo de un veterano técnico que ha modelado un atleta al margen de Centros de Alto Rendimiento y similares. Tenemos varios ejemplos de ello: Yago Lamela, Santi Pérez, los Entrerríos, David Testa…, o sin ir más lejos, Fernando Alonso.”

¿Que por qué escribo sobre esto? Pues para que nadie se llame a engaño y piense que Asturias es la reserva deportiva de occidente… A ver si por lo menos tras este artículo comienzan a llegarle las ayudas económicas a Javi Villa, que es una buena manera en que las Administraiciones pueden hacer valer su acción de fomento.

Que el chaval sabe posar él solito en la foto y no le hacen falta capataces con el pin de un partido político a su lado. Que la ayuda hace falta ahora, no cuando triunfe. Que cuando los deportistas triunfan por sí solos ya no hace falta la ayuda. Que es cuando uno triunfa cuando hay otro por ahí tratando de triunfar y necesitado de ayuda económica. Que lo busquen, ¡coño!, que ya está bien de fotos y sonrisas y manoseos y martingalas.

31 de mayo de 2005    buzón de alcance

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 Haciendo patria

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El martes pasado estaba escuchando la radio mientras trabajaba. En eso llega la sección deportiva y el locutor habla de la final de la Copa de Europa. Dice que las apuestas dan favorito al Milán. Quiso hacer un chiste y dijo que a ver si perdían todos los que habían apostado por los italianos porque el equipo de todos nosotros era el Liverpool.

Entiendo que ese “todos nosotros” no se limitaba a los compañeros de emisora y que incluía a los radioyentes, pues matizó que en el Liverpool juegan compatriotas nuestros, y que el propio entrenador es español.

A mí esto me parece de una simpleza como un pino de grande. Pero tengo la sensación de que ese mismo sentimiento es el que embarga a la mayor parte de los habitantes de la Piel de Toro. Este sentir se repite a diario en diferentes ámbitos del deporte profesional.

Cada vez que hay un español en algún puesto de honor en deporte profesional, la gente se siente alegre e incluso eufórica; exultante, diría yo. Observo que no se da el mismo caso cuando a un español le otorgan un galardón reconocido internacionalmente en el ámbito de las ciencias, las letras o las artes. En esos momentos la sensación tira más hacia la indiferencia (olvidaré esta vez el sentimiento patrio por excelencia: la envidia).

Pero en el deporte la gente se identifica con los nuevos héroes profesionales. Son jóvenes, famosos, gozan de buena salud y son millonarios. Eso es entendible, y hasta hay estudios sociológicos sobre esa identificación.

Pero lo que ya no es tan entendible es el hecho de que las gentes lleguen a defender “a capa y espada”, incluso con su honor, al individuo o grupo de individuos en el que han depositado sus esperanzas, como si les fuera la vida en ello, como si percibieran un porcentaje de las ganancias de estos nuevos ídolos deportivos: futbolistas, pilotos, tenistas, boxeadores, golfistas, atletas, baloncestistas…

A cada nuevo astro le corresponde una cohorte de defensores (los fans) y otra de detractores. El público opina, no ya de las gestas de estos semidioses, sino sobre su carácter, sus pensamientos, e incluso sobre su estilo de vida. Y los seguidores llegan a enfrentarse con los detractores, tomándose a título personal las críticas a su ídolo o grupo de ídolos particular.

Esta situación a mí me parece ridícula y un sinsentido. Que alguien se alegre o se entristezca, e incluso que se vea afectado anímicamente por el devenir deportivo de unos individuos hasta el punto de perder el apetito o incluso de cometer delito, no deja de tener su gracia. Su triste gracia. Existen algunos casos clínicos que tal vez relate en esta Aguja de Bitácora.

Este ambiente que se genera entre la población no puede ser sano. El público únicamente quiere que gane su campeón particular, sin importarle circunstancias favorables o desfavorables. Los actores deportivos nos brindan un espectáculo, pero no percibimos la belleza del juego. Solamente se tienen ojos para el depositario de nuestras esperanzas; solamente somos capaces de ver la mitad de un encuentro deportivo, la que corresponde a las acciones de nuestro equipo.

Un día de estos le decía a un conocido mío, fiel seguidor de un equipo de fútbol muy célebre en España:

— Llevas quince días con un resfriado galopante. ¿Te ha llamado tu equipo para saber como estás?
— No.
— ¿Te han llamado para saber como le ha ido a tu hijo en las oposiciones?
— No.
— Mira, no saben ni que existes. No sé por qué te desvelas tanto por si ellos ganan o no ganan. Al fin y al cabo son millonarios (¡en euros!), y si ganan serán más millonarios todavía.
— Es que tú le quitas la emoción a todo.
— Confundes emoción con pasión. Tú pagas para ver un espectáculo, no para que ganen. Eso no te lo puede garantizar nadie. Tú ves el partido con pasión, anhelando que tu equipo gane. Yo veo el partido con la emoción que tiene la incertidumbre de un encuentro deportivo igualado. Y disfruto del espectáculo, independientemente de quien gane, mientras tú te pasas gran parte del partido sufriendo y en tensión. Un día te va a dar algo…

Convendría no perder de vista los términos empleados: emoción y pasión. Es curioso observar cómo la gente vuelca todo su ser en que el equipo de sus desvelos gane. Recientemente, en un artículo anterior, hacía referencia a los hechos que se han producido durante un entrenamiento del Atlético de Madrid, en el que unos hinchas exacerbados irrumpían en una propiedad privada para recriminar a los jugadores y al cuerpo técnico la que ha sido, a su juicio, una mala temporada.

Permítanme exponer unos símiles para ilustrar mi idea de la situación. Cuando compro una mesa, espero que ésta cumpla con su función. Cuando pido un café, espero que tenga unas cualidades que lo hagan grato para mí. Cuando contrato un viaje, espero que me lleven a destino según las condiciones contratadas.

Cuando voy al cine o al teatro espero que la función se desarrolle según lo previsto. Si la actuación no me satisface, criticaré a los actores o al autor, pero a nadie se le ocurre irrumpir en el teatro durante los ensayos para pedir que el elenco actúe con mayor convicción. Y nadie va a casa del autor a recriminarle una pésima obra. Ocurrirá que el autor irá perdiendo crédito hasta que nadie acuda a ver sus partidos, digo… sus obras.

Cuando LIBREMENTE decido ser un seguidor de un equipo concreto, nadie me GARANTIZA la victoria del que a partir de ese momento comenzará a ser mi equipo. Y este MI merece una “paradinha”, si a nadie le parece mal este chiste tan simple.

Da la sensación de que los grupos autodenominados “ultras”, así como otras personas cercanas a lo que se conoce popularmente como el fenómeno “ultra” en el fútbol, confunde ese MI de adhesión con el MI de propiedad.

Creo que por hoy vale, pues pueden ser muchas impresiones nuevas para quien hasta ahora solamente haya vivido el deporte con pasión ciega y no con emoción y expectación.

Concluiré diciendo que mi equipo de siempre es y será el Athletic de Bilbao. Los leones de San Mamés son sin duda alguna para mí el mejor equipo del mundo (y parte del extranjero). Cualquiera que haya nacido en Bilbao sabe lo que significa el Athletic en la vida diaria de la que es “la capital del mundo”.

Todos a mi alrededor saben que cuando el Athletic gana, GANAMOS; y que cuando el Athletic pierde, PERDIERON.

27 de mayo de 2005
¡¡Felicidades (mañana), Manolo!!

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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