Alguien que me lea por primera vez pensará, si termina de leer este artículo, que me ocupo de cosas sin importancia. Y posiblemente sea cierto: ¿qué importancia real tiene el deporte en nuestras vidas? ¿Qué lugar ocupa el deporte en las prioridades de la ciudadanía?
Consideraciones metafísicas aparte, hoy sí voy a reflexionar sobre algo de escasa importancia…, aunque soy de los que piensan que algunos detalles, muchas veces, condicionan líneas más trascendentales de pensamiento.
He observado que en esta Europa nuestra el equipo que juega como visitante es el que tiene que cambiar la indumentaria en caso de similitud de los uniformes de juego.
Recuerdo que hace unos años mi Athletic de Bilbao se vio obligado a cambiar su habitual pantalón negro ante [creo recordar] el Mallorca porque el director del juego consideró que las indumentarias eran similares y que era conveniente cambiar al menos el pantalón.
¡Hombre!, que en la “liga de las estrellas” pase esto me parece que tiene cierta guasa. Después de varios enfrentamientos (dos por año) en los que nunca ningún árbitro había dicho nada, que de repente te obliguen a cambiar la indumentaria in situ me parece, como poco, nada profesional.
Esas cosas se avisan con antelación a la salida del equipo visitante para que lleven su segundo atuendo. Como quiera que no fue así, el Athletic no llevaba su segunda equipación, y por ello tampoco llevaba un segundo pantalón de recambio.
Estoy viendo aquellas imágenes de mis jugadores con un pantalón de un color verde de un tono imposible, pantalones abombachados que el Mallorca sacó de dios sabe dónde.
Si la memoria no me falla, el resultado del partido fue desastroso para los vascos. Y se culpó en parte al referido pantalón. Es una disculpa como otra cualquiera (un profesional es un profesional, y la derrota fue abultada), pero también es cierto que jugar con un pantalón incómodo no facilita las cosas.
En otras ligas más profesionales ocurre siempre al contrario, lo cual es más lógico. Quiero decir, que es el de casa quien cambia la indumentaria.
¿No les parece más lógico que sea el local quien cambie su atuendo dado que lo tiene más fácil?
Pero no, en el Viejo Continente las ideas lógicas no son las que se llevan a la práctica.
He notado también que en la NFL siempre, siempre, se nombra en primer lugar al equipo visitante y después al local. Es decir, y por seguir con el ejemplo anterior, que en el partido referido se hubiera dicho que el Athletic de Bilbao va a Mallorca, y en la quiniela aparecería como Athletic-Mallorca. No conozco muy bien el por qué, pero no deja de ser una deferencia hacia el rival que se desplaza.
Es éste un detalle sin importancia…, aunque a veces esos pequeños detalles de cortesía fijan una mentalidad más “deportiva” en la mente de todos los actuantes. Como el del cambio del atuendo.
Ayer han venido desde Vigo a jugar un partido de fútbol 11 con los locales unos equipos de categorías de base; alevines e infantiles. Ambas directivas se habían puesto de acuerdo en los horarios, las devoluciones de visitas, las condiciones económicas…, en todo salvo en un detalle.
Las camisetas de ambos equipos eran blancas. Solución: los de casa cambiaron las camisetas. En la “liga de las galaxias” eso, que es lo más lógico, no es posible.
15 de mayo de 2005
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(Jean Dolent)















Luis, le pides a un catedrático de Lógica (esa rama filosófica tan en desuso y así nos va) que te analice el mundillo futbolero, empezando por cuestiones aparentemente tan nimias como la de las equipaciones que comentas y siguiendo con el cochinillo y el colocón de Etoo, pasando por comportamientos como los del presidente del At. de Madrid que ahora sale diciendo que se equivocó en ratificar hace unas semanas a Ferrando, su entrenador, y al buen hombre (me refiero al catedrático) le entra una depresión de caballo que tienen que llevárselo al frenopático deprisa y corrriendo. Aquí la única lógica que impera es la del disparate.