Leo en Estrella Digital el conflicto en el que se encuentran inmersos los patrocinadores olímpicos. Pero permítanme copiar en esta bitácora la noticia completa:

La marca Adidas busca “solución sensata” para su logotipo para el conflicto con el Comité Olímpico Internacional

EFE
———————
Berlín

La marca de artículos deportivos Adidas busca una “solución sensata” para el conflicto con el Comité Olímpico Internacional (COI), dispuesto a no autorizar que sus tres rayas características superen las dimensiones permitidas en las prendas de los deportistas.

“Seguimos en contacto con el COI“, dijo hoy el presidente de la marca, Herbert Hainer, en su asamblea general.

Hainer tiene previsto reunirse en los próximos días con el presidente del COI, Jacques Rogge, en busca de esa “solución sensata”.

Según trascendió esta semana, el COI no dejará que la publicidad de Adidas en la vestimenta sea mayor que la de sus rivales Puma, Reebok y Nike, es decir, 20 centímetros cuadrados.

La decisión responde a las quejas elevadas por la competencia ante la Asociación Mundial de la Industria de Artículos Deportivos.

Las otras marcas se habían quejado de que, mientras sus logotipos no pueden exceder de los citados 20 centímetros cuadrados, las rayas de Adidas sí lo hacen, con el argumento de que forman parte del “diseño” de sus artículos. EFE

Reza el dicho que en el amor y en la guerra todo está permitido; y es evidente que el mercado internacional es la guerra. De hecho, los dirigentes de estas multinacionales beben de las fuentes de los clásicos de la estrategia bélica (desde Sun Tzu hasta Clausewitz). Estoy convencido de que la queja a la que hace alusión la noticia ha tenido forma de denuncia.

Me llama la atención el problema por lo irresoluble [satisfactoriamente para todas las partes] de la situación, aunque se desprende de la lectura del artículo que Adidas da por buena la reclamación de sus rivales. Pero para mí que podría haber argumentos válidos en pro y en contra.

Resulta que tres rayas son la marca de la casa, y tres rayas a lo largo de ambas perneras del pantalón y de las mangas de la chaqueta suman más de 20 cm2. Pero esas tres rayas llevan ahí desde antes de Los Ángeles’84 y su famoso lema “menos es más”.

Y yo me pregunto qué pasaría si Adidas decide crear un diseño en la ropa deportiva en el que el motivo estampado en la tela sean tres rayas en vez de un sol, unos aros o una llama.

¿Estarían haciendo publicidad? ¿Son tres rayas cualquiera la marca de la casa? Entonces, cada vez que alguien hace un “checkmark” (una marca de comprobado o de visto bueno, que se diría en castizo) estaría escribiendo la marca de Nike.

Habría, pues, que eliminar los checkmark de todas las anotaciones que hacen los jueces durante unos Juegos Olímpicos (y de todos los albaranes comprobados con las mercaderías que entran y salen de la villa olímpica).

¿Qué pasaría si alguien consigue colocar un determinado color (un tono concreto) como distintivo de una marca? Nike ya lo ha hecho con el checkmark. ¿Sería toda la prenda considerada publicidad por tener ese color?

Veremos como lo resuelven, pero hasta entonces yo me alegro de no tener que tomar una decisión. Preveo que no va a ser fácil ser justo. Y no me pronuncio, pues veo razones en ambos bandos.

Por un lado las líneas de Adidas llevan ahí desde antes de 1984, cuando se abre el vigente programa de patrocinio olímpico, y por otro lado con esas tres rayas identificamos la marca. Tal vez sea una cuestión subjetiva, de cada uno. Identificamos la marca por tres simples rayas. Tal vez sea esa la grandeza de los publicistas y directivos, esos que leían en las fuentes de la estrategia bélica, que han colocado en nuestra mente la sinonimia entre tres rayas y una marca concreta.

¿Mi ocasional lector se ha formado ya un juicio? Pues comente este artículo en el formulario al pie de página (si está en la portada debe pinchar en el enlace “comentar artículo de portada”, junto al botón rojo).

8 de mayo de 2005