Aún después de un par de horas de leer este artículo sobre la influencia del color rojo en la competición no salgo de mi asombro. Una cosa es que se investigue y otra que se derroche dinero público. Me explico.
Me gustaría saber, y trataré de conseguirlo, quién ha subvencionado esta investigación. Porque ninguna empresa privada consentiría en gastar su dinero sin propósito alguno, sólo para que media docena de investigadores con batas blancas sigan percibiendo un sueldo.
Voy más allá. Supongo que alguien habrá autorizado esta pseudo-investigación. Es de suponer que los mismos que la han realizado se hayan autorizado a sí mismos.
La noticia solamente informa de que una estadística es la que sugiere que el color rojo da primacía en las victorias. De investigación seria, nada de nada. Que si la testosterona, que si un efecto inhibidor, que si los animales, que si las mujeres no perciben el rojo como color de supremacía. Todo ello solamente configura una sarta de suposiciones.
Cuatro deportes de combate han sido testeados. Tan sólo cuatro disciplinas y en unos únicos Juegos Olímpicos. Ni tan siquiera se han tomado la molestia de investigar en todo el historial olímpico. Sin embargo se han lanzado al ruedo de la publicación para hacernos llegar sus conclusiones.
Cualquier colegial de la ESO (uno que estudie un poco, claro) habría llegado a las mismas conclusiones que estos afamados investigadores que incluso publican muy ufanos en una prestigiosa revista llamada Nature. Pues creo que el prestigio puede perderse dejando que se filtren cosas tan poco serias como ésta.
El segundo párrafo del artículo es “demoledor”:
“Hemos demostrado, especialmente en los deportes competitivos y de combate en los Juegos Olímpicos, que el rojo parece conferir una ventaja a los individuos que lo usan” […]
“Hemos demostrado (…) que parece conferir”. Esto es una burla al rigor científico. Así, como suena. Es indignante. Y seguimos: “Se desconoce cómo el rojo otorga una ventaja competitiva (…)”. Lo desconocen pero sin embargo sí publican un artículo en una revista, posiblemente buscando algo de “familla”, o una justificación tal vez.
Vamos a ver, hombre, que de deportes de combate sé un poquito. Tanto en boxeo, como en taekwondo, como en ambas especialidades de lucha, se utilizan únicamente dos colores. El rojo y el azul. Así pues, si no era el rojo, hubiera sido el azul. Y nos hubieran dicho que las cualidades del azul, cualidades como absorber o envolver, o la flexibilidad o la ambigüedad, neutralizan al rojo y hacen de la estrategia de no-oposición del azul una estrategia victoriosa.
Y más: “De igual manera podría afectar algún nivel de supresión en su opositor”. Otra vez el condicional “podría“. Esto no es una investigación en regla. Yo esperaba que me hablaran de pruebas de laboratorio, de pruebas de campo, de estudios psicológicos, de cómo reacciona el cerebro ante ciertos estímulos visuales… Y solamente exponen los datos de una estadística. Y de una estadística sesgada.
Al final acaban sacando los pies del tiesto y pretenden extrapolar este asunto del color rojo al fútbol, donde la gama de colores utilizados es mayor, por lo que el porcentaje de victorias estará más repartido.
Tras la lectura de esos tres últimos párrafos, en España nos entra una risa tonta. Porque la selección española viste de rojo habitualmente, y no se come una rosca habitualmente.
Sólo me queda aportar una última reflexión. Que en los deportes de combate se sustituya el rojo por el verde, por ejemplo, para que ningún competidor tenga ventaja estadística.
Eso sí, los daltónicos tendrán problemas para distinguir a ambos competidores. Y seguro que en los próximos Juegos Olímpicos aparecerá una nueva estadística en la que el verde será superior… ¿o tal vez lo será el azul?
Ya lo decía mi maestro: “antes había verdades y mentiras; ahora hay verdades, mentiras y estadísticas”. Lo grave es que una Universidad dedique tiempo, dinero y esfuerzo a estudios como éste. Espero que no haya sido con dinero público.
Mis más sinceras felicitaciones a los investigadores R.H. y R.B. por vivir del cuento. Tal vez si hubieran investigado de verdad habrían visto que, a lo mejor, el color rojo va arriba en el cuadro de combates, y que a los cabezas de serie se les coloca en primer lugar, por lo que se ven encuadrados en las esquinas rojas.
20 de mayo de 2005
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(Jean Dolent)















Yo también realizo de vez en cuando mis propias investigaciónes. Caserillas, pero investigaciones al fin y al cabo. Y he llegado a la conclusión (no es científica, pero es que lo único científico que hay en esta vida es la muerte) de que el 90 % de las investigaciones que se pretenden de científicas tienen de ésto lo que yo de cura. Una segunda conclusión más avanzada es que el 99 % de las investigaciones churrigerescas que se realizan en nombre de la ciencia dan como resultado lo que quienes las pagan pretendían demostrar. Y una tercera conclusión científica obtenida tras mis propias investigaciones: cuanto más gilipollesco es el tema investigable, más probabilidades hay de que también lo sean sus investigadores.
Dicho lo cual, la “investigación” que comentas me parece a mí que se encuadra perfectamente en el curriculum de las mías: no tiene nada de científica, el resultado es una chorrada y sus autores corren el riesgo de pasar a los anales de la ciencia como unos auténticos gilipuertas.
Hablando en serio, pa mí que quienes está detrás de estas cosas es alguna marca de bitter, para endilgarnos dentro de unos meses algún anuncio publicitario que hable sobre el rojo de la emoción, el rojo de la victoria y el color rojo del bitter Perengano”. Y si no, al tiempo.
Luis, encantado. Ya me voy pasando a menudo por tu bitácora. No escribo porque después de como te lo curras y como lo argumentas todo me parece a veces ridículo intentar decir lo mismo en pocas lineas y estropear el post.
De las investigaciones científicas ¿que quieres que te diga? A mi me parecen divertidas. Hace que nos riamos un poco y eso ya es bueno.
Por cierto, este año bajarán Mallorca y Numancia. Supongo que los cientifícos pensarán que Sapin is different.
supongo q en el párrafo 14 has querido hacer un juego de palabras o algo así con el “habitualmente”, pero mi opinión es que no queda muy bien, y deberías buscar sinónimos, que los hay.
Gracias, Séfora. Sí he querido hacer un juego de palabras. Y a mí tampoco me sonaba muy bien. Ese ajuste se quedó para el final y después de corregir otras partes del artículo lo subí sin haber encontrado algo mejor.
Quizá hubiera sido mejor un “y habitualmente no se come (…)”, o “y también habitualmente no se come (…)”, o “y habitualmente tampoco se come (…)”.
Este artículo ya no lo voy a modificar (no se entenderia tu comentario posterior), pero sí que tendré más cuidado con los juegos de palabras. Gracias.
El Mallorca se salva del descenso al final. Ven lo que les digo, ¡hay que creer en la ciencia!, era el rojo nomás. Les dio fuerzas cuando parecían haber caído en un pozo del que era imposible salir con cualquier otro color de camiseta.
Ah, ¿cómo? ¿El que desciende ahora también tiene al rojo entre sus colores? Bueno, será la excepción a la regla… (?)