Monopoly futbolero
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deporte profesional | gestion | los medias
Leo en Por el Arco del Triunfo a mi colega de blogs deportivos, Juan Puñetas, dando su satírica y siempre aleccionadora opinión de un tema sobre el que los medios de comunicación tradicionales pasan de puntillas y sin meter mucho ruido. Tal vez porque, como deja explicado Juan Puñetas, les afecta en primera persona.
El señor Dimitri Piterman se ha afincado en la Piel de Toro y parece interesado en dedicarse a la gerencia de equipos de fútbol con fines crematísticos, lo cual es algo totalmente legal.
Mister Piterman está siendo criticado en muchos sectores deportivos por su pretensión de obtener un rendimiento económico de un equipo de fútbol de la elite española.
No seré yo quien defienda a quien no me da de comer, pero sí aportaré mi visión sobre el particular que, ya queda anticipado, le será favorable en parte a don Dimitri.
Las críticas al ucraniano tal vez vengan motivadas por esa confusión que padecemos en España sobre el deporte y sus fines altruistas y filantrópicos.
Los clubes deportivos y las federaciones deportivas reflejan en sus estatutos que les animan fines no lucrativos (he de matizar lo de deportivos, pues clubes hay de muchos tipos y no todos sin ánimo de lucro, y el nombre de federación no está, en la legislación, reservado para el ámbito deportivo).
Pero es evidente que este mismo sector deportivo es uno de los que ha experimentado un más rápido crecimiento en la economía en los últimos tiempos. Luego todo el deporte no presenta una ausencia de ánimo de lucro, como ya sabemos.
Por otro lado, todavía tendemos a confundir una sociedad anónima deportiva con un club deportivo de los de toda la vida (sin ánimo de lucro). Tal vez hubiera que empezar a escribir: “Sociedad Anónima [Deportiva]”, para tener presente qué equipos de fútbol son eso, sociedades anónimas con ánimo de lucro, que por dedicarse al deporte gozan de una SAD “>legislación especial que trata de mirar por la pureza de la competición.
Y aquí entra el lince de don Dimitri. Antes del Racing de Santander, Piterman ya había gestionado un equipo catalán de la segunda división española. Y ahora ha llegado a la presidencia del Alavés.
Dice Juan Puñetas en su magnífica bitácora Por el Arco del Triunfo refiriéndose a Santander:
“por aquellas tierras no se andan con bromas cuando se trata de defender el terruño y lo suyo”
Juan Puñetas hace referencia (o al menos eso entiendo yo) a la afición del equipo cántabro. Pero es que yo pienso que la afición no posee nada en esa sociedad anónima que es el Racing de Santander. Es una mala interpretación de la realidad, heredada del sistema anterior de clubes deportivos. Pero Juan Puñetas tiene razón en algo trascendente, y es que la opinión de esa afición y de los medios de comunicación locales (prensa, radio y televisión) tiene un peso muy grande.
¿Que Piterman puso pies en polvorosa? Sí. ¿Que lo hizo antes de que le echaran? Pues no sabría decir si marchó como aquél que deja solo al ciego que no quiere ver. Una cosa es cierta; Piterman no caló con su actitud y sus métodos a esa opinión pública que forman la afición y los medias locales.
Ahora, en el Deportivo Alavés, parece ser que está dando pasos acertados desde un punto de vista legal pero desacertados de cara a esa opinión pública que se convierte en juez inexorable hasta el punto de representar a la verdad, aunque no sea una verdad legal.
Voy a aventurar el pensamiento de Dimitri Piterman cuando pone precio a las declaraciones de los jugadores, técnicos y trabajadores del Deportivo Alavés.
“Yo tengo una empresa deportiva que me cuesta tiempo y esfuerzo para que me dé dinero. Hay otras empresas (tan lícitas como la mía) que viven a costa de lo que mi empresa produce y yo no obtengo ningún beneficio de ello. Los medios de comunicación locales y no locales llenan sus páginas o minutos deportivos con lo que ocurre en mi empresa. Creo que tengo derecho a percibir una cantidad dado que ganan dinero (lícito) a mi costa. Ya que no puedo evitar que hablen de mi empresa, pues existe el derecho a la información, sí puedo conseguir que toda la información que salga de mi empresa en primera persona tenga un precio de forma que yo perciba una parte del beneficio que ellos van a obtener tras poner esa información en la calle.”
Entiendo que en principio todo el mundo suscribiría este razonamiento. Pero como todo lo novedoso, esto genera sentimientos en contrario. Y generará reacciones contrarias. Como una vez más anticipa mi colega bitacorero Juan Puñetas, la prensa alavesa no soltará ni un céntimo.
¿Qué hará Dimitri Piterman entonces? De entrada ya ha ganado algo… Que dejen en paz a sus jugadores y técnicos, lo que redundará en beneficio del equipo. (Sí, esto es algo etéreo, pero, ¿cuántos trapos sucios que deberían haberse lavado en los vestuarios se han aireado en la prensa?).
¿Que Dimitri Piterman quiere ganar dinero con esta medida? Pues lo tiene relativamente fácil. Aprovechará, o forzará, una situación tal que el público demande información directa, y seguro que habrá un medio de comunicación que verá en ello una oportunidad. Por mil quinientos del ala tal vez obtenga un beneficio en ventas o audiencia que le reporte diez veces más.
¿Que Piterman no lo consigue? Pues creará su propia red informativa; ya existen equipos españoles con sus propios canales de televisión (revistas informativas propias ya las tienen todos).
La actual legislación deportiva española no está preparada para lo que pretende este ciudadano ucranio-americano. Y no es que Dimitri Piterman sea haya adelantado a su tiempo, sino que lo que pretende es algo anacrónico, lo cual no es bueno ni malo, simplemente es algo anacrónico.
De todas formas, tiene razón Juan Puñetas: ¿quién va a pagar por oír al clásico cerebro futbolero las mismas frases hechas de siempre?


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