Últimamente no me meto con nadie. Será que estoy cargando pilas para más adelante…, en espera de lo que pueda venir.
De todas formas, la idea ésta de ir escribiendo poco a poco todo lo que me estaba pareciendo que se debería corregir (léase sustituir, suprimir o añadir) en el deporte y sus alrededores tenía mucho más que ver con reflexiones propias sobre pequeños matices que con ideas personales sobre grandes noticias de actualidad.
Cuando escribía en mi bitácora artesana no me importaba “el qué dirán”. He notado que desde que me he dado de alta en bitácoras.com y he trasladado aquí todo lo escrito desde el principio, con esta historia de los comentarios, los pings y los trackbacks, y sabiendo que a uno lo puede leer más gente que los amigos y familiares, parece que me intento adornar más.
Así pues, seré fiel a mi primer modelo y hoy escribiré para mí.
Llevo tiempo (mucho tiempo) observando que el competidor es, por naturaleza, un tipo “anarko”. Cuanto más anarko es, mejor competidor es también. Más hambre de victoria, más raza, más killer instinct y más gana de disputar que tiene.
El ser anarko supone no aceptar las reglas, ser transgresor. Evidentemente un competidor se somete a una normativa deportiva, pero siempre quiere ir más allá, disputando siempre sobre la línea que separa lo reglamentariamente deportivo de lo punible.
Una buena muestra de ello es todo el mecanismo de intimidación que desarrollan algunos competidores. Muchos rasgos de esos ritos intimidatorios desplegados rozan el insulto y la descalificación personal.
Otra buena muestra del ser transgresor que lleva consigo un campeón es la constante búsqueda de lo nuevo, de la innovación tanto en la técnica personal como en la material, aunque ello le lleve a situarse algo más allá del mismo límite que establece la legalidad de un reglamento deportivo.
Muchas son las novedades aportadas por algunos competidores que al final han tenido que ser prohibidas por la cúpula dirigente (léase federación internacional o comité de sabios ad hoc) con la sola finalidad de impedir que la versión reglamentada de la modalidad deportiva en cuestión degenerara o se encaminara por unos derroteros no deseados.
El deportista de competición es un anarko, y cuanto más campeón es más anarko se vuelve. Esto forma parte de su carácter de competidor. Quizá en los deportes individuales se note más que en los deportes de equipo. Quizá en los deportes más exigentes físicamente se note aún más que en las modalidades menos exigentes.
Por otro lado estoy viendo que la nueva generación de directivos que están llegando a los clubes y a las federaciones son en gran parte antiguos competidores. Y resulta que el carácter impreso a fuego en las duras sesiones de gimnasio aún permanece, aunque adormecido. Ahora, los campos de batalla son trasladados a los despachos.
No se sabe si por falta de introspección, pero al antiguo campeón, “el glorioso veterano, vencedor en cien combates“, es al que todo el mundo elige para que les represente, sin importarle a nadie sus habilidades para el diálogo, sus dotes para la gestión o su capacidad para planificar.
Un presidente federativo debe ser una persona asertiva, integradora, con visión comercial para vender su deporte. Y ningún comerciante dice no a nadie; siempre dice “sí, pero“. Un competidor se enfrenta, un competidor es agresivo. Lo mismo da que sea en la cancha de juego que con una mesa de negociación de por medio. Muy seguramente un competidor nato dirá lo que está pensando de una propuesta concreta (la educación no está reñida con lo que estoy planteando ahora), y no dará un rodeo para decir que a esa propuesta le falta aquello de lo que adolezca.
Y eso levanta ampolla en su opositor, sobre todo si el campeón tiene razón.
Ser competidor es una filosofía de vida, aunque no siempre aconsejable.
8 de abril de 2005
http://www.agujadebitacora.com/2005/04/vencedor-en-cien-combates/trackback/(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)





= flojo |
= aceptable |
= interesante |
= bueno |
= ¡muy bueno!
![]() Versión imprimible |
![]() Deja tu opinión |
![]() ¡Comparte! |
![]() Leer comentarios |
|
Anterior : « Un castigo inadecuado |
Posterior : En vivo y en directo » |





(Jean Dolent)














