Premio Nobel de la Paz
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deporte profesional
Hace cosa de un par de años hubo uno de esos cerebros lúcidos que propuso al fútbol en general para optar al Premio Nobel de la Paz. El tipo basaba su propuesta en la hermandad que fomenta el fútbol. A lo visto, el hombre pensaba que es sólo el fútbol el único deporte que sirve para fomentar la unión de los pueblos; las demás modalidades deben servir únicamente para la competición.
Creo recordar que al poco tiempo de hacerse pública tan descabellada propuesta alguien apuntó que precisamente había sido el fútbol el detonante de una guerra entre dos países del istmo centroamericano. Sin embargo mi memoria no alcanza a recordar el nombre de estos dos países; tal vez fueran Honduras y Nicaragua, pero ahí están los buscadores de la ReD para encontrarlo… Por cierto, que Google y compañía deberían llamarse “encontradores” en vez de “buscadores”, porque armándose de las herramientas lógicas precisas y utilizándolas adecuadamente la verdad es que lo encuentran todo.
El caso es que esta semana leo en la que es mi web de inicio desde el principio de mi llegada en la ReD la siguiente noticia: (dado que sólo son tres párrafos he optado por transcribirla completa; en el enlace propuesto puede mi ocasional lector encontrar la noticia original)
FRANCIA / El portero del Olympique de Marsella
Tres meses de suspensión firme a Barthez por escupir a un árbitro
Agencia EFEViernes, 22 de abril 2005
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) sancionó hoy al guardameta internacional Fabien Barthez con tres meses de suspensión firme por haber insultado y escupido al árbitro marroquí Abdellah El-Achiri el pasado 12 de febrero en Casablanca durante un partido amistoso.
El portero del Olympique de Marsella, sancionado con otros tres meses de suspensión exentos de cumplimiento, puede recurrir la sanción, aunque ésta ha sido considerada muy clemente por los medios franceses.
El incidente se produjo el pasado 12 de febrero, en el amistoso entre el equipo marroquí del Wydad y el Olympique, en el que el internacional francés insultó y escupió al árbitro después de que Abdelhaq Ait Laarif, jugador del Wydad, le asestara un puñetazo al defensa del Olympique Abdoulaye Meite.
Después de leer esto me acuden a la mente varias y variadas impresiones. Para no cansar a mis ocasionales lectores solamente traeré a colación dos de ellas.
La indignación es la primera sensación que ha acudido a mi mente. Se trata de un partido amistoso. Estos tíos son profesionales, con todo lo que ello implica de conocimiento, de saber estar, de categoría… Un puñetazo de un magrebí (dicho sea sin ninguna connotación peyorativa) a “un compañero del equipo rival”, y un escupitajo del que fuera uno de los mejores porteros europeos a un árbitro, magrebí éste a su vez también.
Agresiones, racismo y falta de respeto a la autoridad en un partido amistoso. Me entero ahora, aunque esto ocurrió en febrero. Pero ello no mitiga mi indignación. Estos tíos cobran mucho dinero y creo que se les debe exigir mucho más en orden a su categoría y a su peso mediático. Aunque quizá la inteligencia no sea su fuerte y por eso se les “ha ido la pinza”. Es como si salieran a todos los partidos con el mismo chip.
A ver si después de esto, y del rosario de noticias con que nos desayunamos a diario sobre el racismo en el fútbol, aquel tipo sigue teniendo la desfachatez de pedir el Nobel de la Paz para el fútbol en general, porque a mí me parece que estas situaciones es lo generalizado en el fútbol mundial de hoy en día.
La segunda idea que acude a mi mente es la comparación. Tres meses por escupir aplican en Francia, y a los medios de comunicación de ese país les parece una sanción “muy clemente”, según dice la noticia.
Aquí a Javi Navarro (mejor así, sin calificativos) sólo le caen cinco partidos cuando deja medio muerto a “un compañero del equipo rival” en el campo de juego. Y todavía hay gente que se escandaliza por la enormidad de la pena. Cinco partidos viene a ser poco más de un mes.
Y quiero destacar lo de “compañero del equipo rival”, que con esta es la tercera vez que lo escribo. Parece ser que todavía hay gente que les pide fidelidad a no sé qué colores, y que tacha a estos profesionales de mercenarios del balón cuando se van al equipo de enfrente. Pues como a mí me mejoren el contrato en otra empresa ya te contaré la fidelidad y los colores a donde van a ir a parar.
Parece ser que nadie se da cuenta de que son profesionales, y juegan donde mejor les pagan, como haríamos todos. Lo triste es que ni ellos mismos son conscientes de esto. Se pegan, se escupen, se tratan unos a otros como si fueran enemigos y al año que viene podría ser que los ficharan a ambos y acabaran jugando en el mismo equipo.
Lo bueno de estos zoquetes es que llegado el caso se darán la mano, se olvidarán de rencores, y lo explicarán con la famosa frase: “es que el fútbol es así”.
¿Premio Nobel de la Paz…? ¡JA!
(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)






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Habría que estudiar detenidamente la relación psicopatológica entre la práctica del fútbol y el escupitajo. No seré yo quien, tras el discurrir de 90 minutos, siente sus partes nobles en el ensalivado césped de cualquier campo futbolero. El día en que los jugadores del fútbol sala, baloncesto o balonmano adquieran el vicio o la práctica escupitajeril de sus homónimos del baloncesped, será digno de ver tan gloriso espectáculo.