Las motos son para el circuito
Martes, 08 de Marzo de 2005 |
la aguja |
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deporte aficionado | prevencion
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Este fin de semana me encontré con Manu, un buen amigo mío. Manu, además de practicar intensamente otras disciplinas deportivas, es un gran aficionado a los deportes de motor, enamorado especialmente de las motos.
Hacía tiempo que no nos veíamos, y charlamos de los últimos avatares que nos habían acontecido a cada uno. Terminando con la habitual rueda de preguntas que se da en estos casos me dijo que venía del taller de motos, de comprar unas protecciones de competición.
Me sorprendí un tanto e indagué en el asunto. Trataré de resumir aquí el giro que había tomado su afición en el último año y medio.
Resulta que por mediación de un agente de ventas que acudía regularmente a su negocio particular, su grupo de moteros tomó contacto con un circuito de competición, y decidieron probar.
Quien tiene una de esas “motos japonesas” le gusta ir rápido, pero Manu y sus amigos (que ya no son unos jovencitos precisamente) decidieron que con la velocidad en la carretera estaban constantemente poniendo en peligro su integridad física y la de los demás usuarios de las vías públicas; y yo aún diría más, estaban poniendo en juego su vida y la de los demás.
Acuden a un circuito en el País Valenciano, para lo cual invierten un tiempo considerable desde la Cornisa Cantábrica. Tienen que añadir al costo del desplazamiento el de la estancia en un hotel, pues a las 9:00 horas comienzan ya a rodar. Viajan con las motos en un remolque. Esto también supone un gasto adicional a tener en cuenta.
El precio que tienen que pagar por rodar en el circuito está entorno a los 100′00 €,. Esta cantidad depende de la categoría del circuito al que acudan. También suelen ir a un circuito del sur de Francia, y ya han tomado contacto con otro circuito francés que está solamente unos 50 Km. más allá.
Meter la moto en el circuito supone también acondicionar la máquina con otro tipo de carenado y con algunas protecciones extras de materiales adecuados. Añádase además el gasto de combustible para rodar a, digamos, una buena velocidad.
Manu me aseguraba que los gastos que ocasiona acudir al circuito son ampliamente compensados por el disfrute que obtienen de su afición.
No solamente “sienten la velocidad”, sino que esta nueva actividad les permite entrar en contacto con deportistas que están en competición, gente (como siempre ocurre en estos casos) totalmente asequible que de muy buena gana intercambian con ellos sus experiencias.
Yo añadiría a estos placeres el de la satisfacción de saber que están haciendo bien las cosas. No arriesgan sus vidas, pues los circuitos cuentan con todas las normas de seguridad, y, lo más importante, no juegan con la vida de los que utilizamos las vías públicas para desplazarnos de un sitio a otro. ¿Cuántas veces esos moteros descerebrados nos han metido un susto en la carretera?
Evidentemente Manu y sus amigos no son los únicos; hay muchos más aficionados en los circuitos. Me atrevo a proponer que esta iniciativa debería contar con el respaldo de los poderes públicos, informando y educando a tanto “cocoseco” que utiliza la carretera para desahogar sus frustraciones.
Manu me informó de que lamentaban que no hubiera un circuito de éstos en la zona norte. Me aseguró que un circuito así sería una buena inversión; todos los fines de semana se llena el cupo de admisiones para ese día. Y desde esta Cornisa Cantábrica en la que vivimos acuden muchos muchos aficionados.
Le comenté a Manu que el peligro que yo veía en ir a correr al circuito es que con el subidón de adrenalina que a buen seguro experimentaban, en el regreso desde el País Valenciano volvieran conduciendo con “un cierto grado de agresividad”. Y me dijo que no, que salían del circuito cansados y satisfechos, y que no tenían gana de correr en la carretera. Incluso me dijo que habían notado que volvían conduciendo más relajadamente que de costumbre.
¡Olé!, ¡olé! y ¡olé! por Manu y sus amigos (un abrazo para ti también, Juanjo).
8 de marzo de 2005
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de un descreído del deporte




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El proyecto de circuito asturiano se supone que iba en marcha desde el boom Alonso pero hace tiempo que no oigo nada al respecto.
Yo, como tu amigo, pienso que podría ser un negocio muy interesante y próspero para esta región nuestra tan castigada y tan necesitada de iniciativas. Sin embargo, será porque no es fútbol, la cosa parece que va leeenta. Una pena.
Dani