Lo de “negro de mierda” le va a costar al seleccionador nacional, Luis Aragonés, medio milloncito del ala (3.000′00 €). “El sabio de Hortaleza” ha dejado de ser catedrático y se ha columpiado, como un mono de la rama de un árbol.

Me parece bien esta sanción que pretende sentar ejemplo, aunque no sea una sanción ejemplar, como cabría esperar.

Y me parece bien que se comience por el número uno del fútbol español. Ahora, habría que hacer lo mismo con todo aquél que profiriera frases racistas. Y aplicarle sanciones económicas proporcionales a la sanción del Aragonés.

Pero me da que esto sonaría a risa, pues 3.000′00 € del seleccionador nacional vendrían a ser quinientas pesetillas de un entrenador cualquiera. ¿No hubiera sido mejor suspender el sueldo mensual del seleccionador, o un 25% de sus ingresos federativos, por ejemplo? Eso sí sería una medida proporcional y equitativa para futuras sanciones.

Y no sé por qué, pero me da que nos han tomado el pelo a todos. Luis Aragonés no va a dejar de ganar ni un duro.

¿No es quien le paga quien le ha sancionado? Pues verán ustedes como un día cualquiera de estos el seleccionador nacional va a percibir una prima de 3.000′00 € por ganar un partido cualquiera, contra Malta, contra Andorra o contra Groenlandia. Otra cosa hubiera sido si la sanción proviniese del CSD.

O si le hubiera sancionado directamente el Estado. ¿Qué están haciendo los jueces que no han actuado de oficio? ¿No está tipificado como delito en este país nuestro las actitudes racistas? ¿No es una frase dicha con audiencia un acto y una actitud racista? Que yo sepa el señor Reyes no ha denunciado nada, por lo que la frase no fue dicha en “petit comité“; fue escuchada por una audiencia que después, sí es cierto, amplificó lo dicho y nos llegó al gran público.

Me decía ayer un amigo que al final, si se llega a pagar algo, lo pagaremos todos, pues el sueldo del seleccionador nacional sale de las subvenciones estatales a la federación de fútbol. Bueno, pues no me disgusta la idea; creo que nos corresponde a todos acabar con esta vergonzosa situación.

Y no sólo en el fútbol, sino en todos los ámbitos. Vuelvo y repito; la raza negra es el origen de la especie humana, pues los primeros humanos eran negros muy negros, negros como el carbón. No hay dudas científicas sobre el hecho de que la especie humana se originó en África; ¿alguien imagina a un blanquito, rubito y de ojitos claritos, caminando desnudo sobre suelo africano? Insultando, pues, a un negro estamos insultando a nuestros ancestros. Hay que ser brutos.

Es cuestión de cultura. Es cuestión de educación. Me parecen bien los movimientos antirracistas que han surgido por parte de FARE y de Nike, pero me parecería mejor aún que todos los deportes se solidarizaran con esos movimientos.

De momento los energúmenos solamente van al fútbol, y a lo que parece también entrenan en los máximos niveles del balompié. Pero no se puede descartar que por simpatía (por contagio, vamos) se traslade esta tontería a otras disciplinas. Prevenir siempre es mejor que curar.

Veo con tristeza que todavía hay quien justifica esto de los sonidos simiescos diciendo que “eso toda la vida lo hubo en el fútbol”. Ayer mismo me lo decía el padre de un futbolista de base. Pues creo que no es cierto, pero de serlo, no veo por qué no vamos a poner remedio. Es como si toda la vida hubiera ido a pie y por ello no aspirara usted a tener coche propio.

Por eso pienso que para erradicar actitudes indeseables, sean cuales fueren, hay que trabajar en tres niveles: educación, disuasión y sanción.

Lo lamento por el que le parezca que la sanción es una medida represora. A mí me parece más una medida democrática que vela por que se respeten los derechos de los demás. Si no fuera así estaríamos en manos de los desalmados.

Yo actuaría a la vez en esos tres niveles. Iniciaría campañas de concienciación (educación) sobre la erradicación del racismo de cualquier clase; a la vez pondría cámaras en los campos, elaborando una legislación específica que contemplara sanciones (disuasión); y, desde luego, a quien persistiera, le sancionaría tal y como estuviera previsto. Bien económicamente (que al final es donde nos duele a todos), bien con privación de acudir a los estadios, bien obligándole a asistir y a superar cursos de civismo, o bien con todo ello a la vez.

Por todo esto me parece que 3.000′00 € no son una sanción ejemplar para quien ha de servir de espejo de tantos y tantos jóvenes. Deberían haber añadido al menos que el seleccionador nacional se disculpara públicamente de su actitud racista y mostrara aquello con que nos barrenaba el cura en la escuela: “acto de contrición y propósito de la enmienda”.

4 de marzo de 2005    buzón de alcance