Aldous Huxley
Autor de la novela “Un mundo feliz”

Parece ser que la FIFA está dispuesta a excluir de competiciones internacionales (obviamente internacionales tienen que ser) a las selecciones nacionales cuyas aficiones mantengan actitudes racistas.

Así se puede leer en el comunicado de la FIFA en el que se hace pública la sanción a la RFEF por los gritos racistas que algunos seguidores profirieron en los encuentros amistosos contra Inglaterra celebrados el pasado mes de noviembre. Se advierte a la RFEF que puede ser sancionada, de no poner remedio, con jugar partidos a puerta cerrada o ser excluidos de competiciones organizadas por la FIFA.

De momento esta broma de mal gusto nos va a costar a todos algo de dinero. De hecho, la RFEF percibe subvenciones estatales gracias a nuestros impuestos. Y ya que en francos suizos tal vez no sepamos a cuánto asciende la sanción económica, leámoslo en euros, que ya nos van sonando. También podemos ver la misma noticia en la sede web de la UEFA, donde se aporta poco más.

A pesar de que a mí me vaya a costar algo de dinero este bochornoso asunto, he de felicitar a la FIFA; o al menos alabar esta declaración de intenciones. Veremos si llegado el caso son capaces de llevar a la práctica la amenaza de exclusión.

Veremos si son capaces de mantener el tipo ante las presiones que sufrirán de las propias federaciones nacionales, de los medios de comunicación locales, de los patrocinadores y de los mismísimos Estados. Quizá no presiones de España, dado el quijotismo que nos afecta, pero sí de otros Estados con peso específico.

Sobre las presiones que los patrocinadores pueden ejercer ya he escrito en otra ocasión; quizá éstas sean las más eficaces.

De todas formas, me parece una buena medida que se actúe de oficio contra estas actitudes indignas e indignantes. Al fin y al cabo uno de los objetivos del deporte es unir a los pueblos.

No sería mala idea que esta norma se reglamentase, quedando delimitado qué son actitudes racistas y graduar sus sanciones.

La vergüenza que pasamos algunos ciudadanos de este país hace poco más de un mes cuando un grupo de indocumentados compatriotas nuestros profirieron gritos simiescos cada vez que un jugador negro de la selección inglesa de fútbol tocaba un balón durante el encuentro que enfrentó a las selecciones de España e Inglaterra será algo triste de recordar por siempre. Y eso que se trataba de un partido amistoso; un partido en el que los ingleses eran nuestros invitados.

Tal vez alguien debería recordar a estos ignorantes que el origen de nuestra especie está en África, y que nuestros primeros antepasados eran, obviamente, negros. Negros de pelo rizado y narices chatas y anchas. Y muy posiblemente de una piel tan negra como la boca de un túnel. Alguien debería enseñarles que la raza blanca no es más que una despigmentación de la raza humana original. Y que las narices aguileñas no son más que adaptaciones al medio que ha ido sufriendo la especie humana en su peregrinar por este planeta.

Después, estos brutos son capaces de hablar de la pureza de la raza… Pues resulta que la raza pura de esta especie que hemos dado en llamar homo sapiens sapiens es la raza negra. En fin, tal vez no merezca la pena enseñar al que no sabe…, quiero decir, enseñar al que no quiere aprender. Aunque al seleccionador nacional no le vendría mal un cursillo acelerado de educación.

El grado de abotargamiento de estos energúmenos es tal que en más de una ocasión he oído a algunos jóvenes entonar una canción racista, de origen nazi según me informaron, en la que se habla de “exterminar” unas cuantas razas. Entre ellas a los latinos. ¿Qué pensarán estos botarates que son ellos? Evidentemente son latinos, pero ellos corean la canción sin saber qué es lo que están diciendo.

También la UEFA ha publicado en su sede web las bases del Plan de Acción contra el Racismo, impulsado por FARE. Ahora sólo hace falta que sea ejecutado por las partes implicadas.

Pero no puedo concluir este artículo sin dejar mi nota particular. También la FIFA debería considerar descalificar, o mejor aún, negar la participación, a aquellas selecciones cuyos seguidores se comporten de forma violenta.

Me estoy refiriendo a esas aficiones que tienen a bien destrozar bares, golpear transeúntes, quemar coches, enfrentarse con las Fuerzas de Orden Público…

A unos por racistas, a otros por bárbaros. Y a todo esto los medios de comunicación deberían, motu proprio, colaborar en este asunto de la lucha contra la violencia o/y el racismo. Buscar los tres pies al gato sólo lleva al protagonismo de los que deben ser olvidados.

La FIFA debería considerar que aquel medio de comunicación que no colabore en la erradicación de la violencia, del racismo y de otras actitudes deplorables, quede excluido de los contratos que la propia FIFA realiza para la transmisión y la información deportiva; al igual que pretende hacer con las federaciones participantes. Contratos que arrojan pingües beneficios para ambas partes.

Pero para erradicar la violencia antes la FIFA tendría que hacer autocrítica. Vean si no aquí abajo una portada del FIFA Magazine, el propio medio de comunicación del organismo internacional; prensa escrita al fin y al cabo.

Desafortunada portada a mí entender. ¿A alguien le parece que estos jugadores estén en el mismo equipo y se estén felicitando? Más parece un enfrentamiento.

Libertad de prensa y libertad de expresión sí; pero con cabeza y no con los pies. La prensa debe ayudar en la educación de la población, en este caso de las aficiones, y no contribuir a avivar el fuego de las discordias. Por eso son considerados medios de comunicación de masas. Ese es el compromiso que cabría arrancarles. Por un mundo mejor. Por un mundo más feliz.

De hecho, hoy es navidad.

24 de diciembre de 2004