Queridos Reyes Magos
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sociedad | deporte base
Rescatando algunos temas que he ido almacenando en la buhardilla de mi memoria durante el parón al que me he visto forzado durante dos meses, traigo hoy aquí un asunto que llamó mi atención poco antes de verme varado sin ordenador.
Se trata de una noticia sobre un proceder que yo tildaría de preocupante. Pero mejor antes muestro la noticia que leí en aquel momento. Una vez más me veo obligado a copiar el texto aparecido en La Nueva España, pues este diario no permite acceder a su hemeroteca pasados seis meses.
Tras la lectura de la noticia me asaltan serias dudas sobre la legalidad del contrato. Pero lo que más me preocupa es la falta de moralidad que tiene esta transacción truncada que si no se ha llevado a efecto no es precisamente por reparos éticos.
El Presidente del River Plate (¿por qué le han puesto a ese club el nombre en inglés?; con lo bonito que es “Río de la Plata”) no ha dudado ni un momento para realizar una contraoferta al jugador… Pero bueno, ¿es que estos individuos no ven en ese niño más que a un jugador de fútbol?
Lo primero que ha pasado por mi mente es la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Pero consultado este texto vinculante para España y Argentina no he encontrado allí algo que pusiera en tela de juicio este asunto.
Sin embargo, en los artículos 31 y 32 aparece algo que, aunque no de forma categórica, eso sí, me da a mí algo de razón. Veamos:
Artículo 31
- Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
- Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.
Artículo 32
- Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
- Los Estados Partes adoptarán medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar la aplicación del presente artículo. Con ese propósito y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de otros instrumentos internacionales, los Estados Partes, en particular:
- Fijarán una edad o edades mínimas para trabajar;
- Dispondrán la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo;
- Estipularán las penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del presente artículo.
¿Que a dónde quiero llegar? Pues para mí es evidente que Erik Lamela es aún un niño sin capacidad para tomar decisiones por sí. Y que está siendo víctima de los intereses económicos de terceras personas e incluso de los intereses económicos de sus propios padres. Más dinero para la familia no garantiza más felicidad para el niño.
Nótese que si no viene a España no es por condicionantes ético-morales, sino más bien por la contra-negociación realizada por el River Plate. Según se interpreta, los padres escucharon las razones morales del club argentino, pero esperaron a las razones económicas para tomar su decisión. Me parece vergonzoso que esto se permita con la aquiescencia de los poderes públicos.
Me gustaría preguntar que ocurrirá si el niño, que en poco tiempo podría acabar convirtiéndose en el sustento de su familia, decide abandonar el fútbol. Por muy bien que se le dé nadie puede garantizar que en el plazo de, pongamos, dos años, el niño no acabe saturado y abandone la práctica de este deporte. No sería el primer niño que lo hace.
A buen seguro que en su contrato el F.C. Barcelona se prevenía sobre esta contingencia. Y no duden de que el River Plate habrá hecho lo propio.
Los padres regentan un par de negocios. Pero, qué bonito sería vivir en Barcelona sin tener que trabajar. Y solamente llevando al niño a sus entrenamientos y velando por sus ganancias. No es descabellado pensar que poco a poco el peso de la familia irá recayendo en el chaval. Hasta sus hermanos se verán afectados si Erik decide dejar de jugar al fútbol. A partir de ahora no podrá tomar sus decisiones personales sin pensar en cómo afectarán éstas a su familia.
¿Alguien piensa que esta negociación era totalmente legal? Pues la madre del chico, a tenor de lo leído en la noticia, no las tenía todas consigo. Y no habla de una denuncia del equipo bonaerense, puesto que allí sólo se habla de deserción.
Ya he dicho que los dirigentes argentinos alegaron razones morales (incluso hablan de la “salud mental del niño”) pero debieron negociar en dólares con los padres del chico. Y me parece tristemente célebre esa frase de quedar manchado por una actitud desleal.
Pero bueno, estos gestores tienen el alma agujereada igual que la red de las porterías. Han perdido el norte hace tiempo, y lo que hace que se entiendan entre ellos es que todos hablan el mismo penoso idioma futbolero. ¿A quien le puede preocupar eso de quedar manchado si te vas a vivir a diez mil kilómetros de distancia y con el futuro resuelto?
Hablan como hombres de negocios pero apelan a sentimientos de lealtad cuando les interesa. Incluso utilizan este doble lenguaje también cuando se trata de hombres hechos y derechos. Ahí están recientes casos para revisar. Pero, ¿no se trata de un mercado en el que los jugadores prestan sus servicios al mejor postor y en el que todos tienen a gala reconocerse como profesionales?
Pues donde entra la pela no tienen cabida los sentimientos. Si a mí me ofrecieran un contrato con una mejora económica, amén de otras bondades, nadie podría hablar de traición por aceptarlo. El bienestar de la familia está por encima de esos sentimientos románticos (hablo de decisiones de adultos).
En un negocio tan supermercantilizado como es el mundo del deporte profesional, en el que el precio de los servicios que prestan los jugadores está en función de su cotización en la bolsa de valores futbolísticos, todo esto debería estar superado.
Y ahora nos enteramos de que ese mercado se abre peligrosamente hacia los niños de 12 años. ¿Pedirá Erik un balón a los Reyes Magos?
(coloca el cursor sobre las estrellas que desees otorgarle y pincha)






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