El título elegido para este artículo es el de una comedia hispano-mexicana de 1972 protagonizada por Mario Moreno “Cantinflas” y Fernando Fernán Gómez sobre un guión de Carlos Blanco y con música de Waldo de los Ríos, en la que se recrean algunas de las andanzas del Caballero de la Triste Figura y su escudero Sancho Panza. La dirección corrió a cargo de Roberto Gavaldón.

Esta semana se ha fallado el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Y como no podía ser de otra forma daré mi particular visión del asunto.

Pero he de ser cauto, no sea que escriba algo que no pienso decir o que escriba algo que pueda ser mal interpretado.

Vaya por delante, antes de hablar de este premio en concreto, la declaración de que no soy nada monárquico y menos aún amigo de los premios. Tal vez por ambos motivos esto del Premio Príncipe de Asturias me parece algo anecdótico. Pero hay que reconocer que este invento mueve a su alrededor a una cohorte de personas ávidas de popularidad, de renombre, de presencia… Aunque reconozco desconocer el alcance real de su repercusión fuera de Asturias y el verdadero beneficio que tiene para el modo de vida de los asturianos.

Simplemente no creo en este tipo de premios. Mi razonamiento es algo paradójico. Sé que será complicado ofrecer una perspectiva completa de mi idea sobre el particular, pero intentaré hacerlo en un par de párrafos.

No creo en este tipo de premios porque cuando alguien actúa de alguna forma concreta no lo hace por el premio, sino por filantropía, con altruismo. Si sus actos estuvieran motivados por el logro del premio, movido por el interés de conseguirlo, entonces no debería ser merecedor de un premio de este tipo.

No imagino a alguien realizando unas acciones concretas para que le den el Premio Nobel de la Paz. Si fuera así no podría ser merecedor de un galardón que premia la filantropía y el altruismo.

Descartados pues los que hubieran tenido un especial interés en alcanzar el premio, habría que excluir también a aquéllos que no actuaron movidos por conseguir el premio. Dado que sus gestas no fueron motivadas por el premio, no veo por qué hay que condecorarles con un galardón al que nunca aspiraron. Y en la mayoría de los casos ni siquiera saben de la existencia del premio.

Pero ya me parece ver al listillo de turno queriéndose apuntar un tanto poniéndome a mí en tela de juicio. Pues no, que nadie se equivoque: si a mí me concedieran un premio seguiría sin creer en ellos. Pensemos que las más de las veces (sigo hablando de este tipo de premios) el premiador siempre adquiere relevancia gracias a la fama del premiado; y muchas veces incluso el propio jurado adquiere notoriedad y su parcela de popularidad.

Espero que nunca me den un premio de este tipo. La única forma en que me presentaría a recogerlo sería si yo fuera el representante de un colectivo. Y aún así intentaría que el honor recayera en otra persona.

Cuando hablo de este tipo de premios no me estoy refiriendo a la categoría que se le suponga al premio, sino a estos premios otorgados mediante jurado. Cuando alguien lucha por un premio (competición deportiva, exámenes, oposiciones) y lo consigue, es el premio a su esfuerzo; medido y deseado. Y por lo tanto ese premio le corresponde. Es su premio, por el que ha luchado.

Espero que haya quedado clara mi postura con relación a “este tipo de premios”.

Volviendo a los Premios de la Fundación Príncipe de Asturias, que por cierto, tiene una estupenda web que me ha dejado muy gratamente impresionado, y a la que le daría un 9′5 sobre 10 (sí, ya lo sé, soy antiguo, pongo la coma arriba), he de decir que me gustaría que hubiera más transparencia (maldita palabra, ¿eh?) y más información sobre los mecanismos para su concesión. Al fin y al cabo todos pagamos los dispendios que se producen: ágapes, escoltas, estancias, protocolos y demás zarandajas.

Al igual que el público no sólo quiere ver cine, sino que quiere ver cómo se hace el cine, yo no quiero ver premios, sino cómo se hacen esos premios. No estaría mal que nos documentaran con todo lo relativo a las decisiones.

¿Cómo se eligen a los miembros del jurado? ¿Cómo se hacen las propuestas de candidatos al premio? ¿El proponente es miembro del jurado? ¿Pesarán las estadísticas en los jurados? ¿Hablan de estas cosas con ellos los organizadores? ¿Cómo se presionan unos a otros para que se vote al candidato que cada uno tiene en mente? ¿Cuánto cobra cada miembro del jurado? ¿Cómo se financian esta fundación y estos premios? Como digo más arriba, al fin y al cabo de mis impuestos, y de los que pagamos todos los asturianos, salen todos los gastos que suponen estos premios.

Entrando a considerar el premio en el apartado de deportes se puede leer en la web de la Fundación:

Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.- Será concedido a aquella persona, grupo de personas o institución que, además de la ejemplaridad de sus vidas, haya conseguido nuevas metas en la lucha del hombre por superarse a sí mismo, y contribuido con su esfuerzo al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes.

Este año se informó de que había cuatro personas que optaban al premio; dos españoles y dos no españoles. Desde 1987 se han concedido 18 premios de los que sólo 7 han ido a parar a manos de españoles.

¿Es que no hay españoles que reúnan las condiciones? ¿O es que da más prestigio que el premio vaya a parar a un extranjero? Obviamente da más internacionalidad. Triste asunto esto de tener que prestigiar un premio. Se corre el riesgo de no impartir justicia para con los que no han sido galardonados.

Interpreto que la finalidad del premio es reconocer una trayectoria deportiva, pero dando una lectura a la relación de premiados en este apartado veo que en cada momento se premió a quien había destacado durante esa temporada.

Por todas estas cosas no creo en este tipo de premios otorgados. Y me parece que una vez más en este país se peca de quijotismo.

He de decir que por lo que he leído creo que El Guerrouj se merece este premio (y posiblemente se merezca mucho más). Pero estarán conmigo en que en ningún otro país de nuestro entorno se lo habrían dado.

19 de setiembre de 2004  buzón de alcance