bitácora cáustica e irreverentede un descreído del deporte

nueva dirección: www.elespectador.eu

Para agrandar la letra utiliza [Ctrl] + [+]

 Homenajes a título póstumo

Viernes, 23 de Julio de 2004  |   la aguja  |   No hay comentarios
| |
 http://www.agujadebitacora.com/2004/07/homenajes-a-titulo-postumo/trackback/

Creo que todo el mundo estará de acuerdo con el adagio de que los homenajes hay que realizarlos en vida del homenajeado.

Sin embargo algunos honores deben realizarse a título póstumo, hasta el punto de que sería un despropósito hacerlo en vida del homenajeado, como es el caso cuando se trata de imponer a las cosas el nombre de alguien célebre o famoso.

Estoy hablando de calles, colegios, polideportivos, parques, residencias, hospitales… Evidentemente se trata de lugares públicos, por lo que será una Administración Pública quien deba iniciar los trámites para otorgar el nombre del elegido o elegida al lugar. De ahí que se deban exigir unas garantías.

Trataré de exponer el asunto como a mí me lo expusieron, aunque probablemente no seré tan sutil.

Mientras el homenajeado siga con vida es posible que cometa algunos actos reprobables; o quizá realice unas manifestaciones desafortunadas; o tal vez cambie su modo de vida de tal manera que quede desligado de la causa que originó el agasajo con el que fue favorecido.

En cualquier caso sería una vergüenza tanto el tener que cambiar el nombre del lugar como el mantenerlo.

En deporte, el imponer a las cosas nombres de los campeones, es un clásico. Tanto más cuanto más pequeña sea la localidad a la que el ganador pertenece. Y un atleta, casi por definición, tiene toda la vida por delante.

Si yo dijera que más adelante el nominado podría coger una escopeta, meterse en una escuela y matar a varios niños creo que solamente las mentes más avisadas entenderían lo que quiero decir. Pero otros necesitarán algunas matizaciones más. Vayan pues, para ellos, los matices.

Quizá el deportista homenajeado se convierta al final de su vida deportiva en un déspota, que incluso maltrate a su mujer; o tal vez caiga en la bebida, o se dé a las drogas…

Casos como este ya se han vivido, y parece ser que en un afamado barrio de una populosa ciudad tuvieron que cambiar el nombre del polideportivo que llevaba el nombre del ídolo local cuando éste, tras dilapidar la pequeña fortuna amasada como deportista profesional, se dedicó quizá a comerciar con sustancias poco sanas, y a llevar un tipo de vida nada honrosa y poco ejemplar para los niños que intentaban emularle.

Por otro lado la persona agasajada quizá pudiera realizar unas manifestaciones desafortunadas, en contra de la opinión pública y del parecer general. E incluso esa persona ratificarse en sus declaraciones y no retirarlas por parecerle acertadas.

Tal fue el caso de lo que pudo ocurrir en cierto colegio de una localidad muy cercana a donde resido en la actualidad. Precisamente la persona que me abrió el punto de vista que yo brindo aquí hoy se oponía a darle al colegio el nombre de un reciente, a la sazón, premio nobel español.

Finalmente prevaleció su argumento, aunque en el momento en que me contaba sus diferencias con los compañeros profesores no tenía muy claro que triunfara su tesis. El nombre elegido para el colegio tras los debates fue el de un monumento o un accidente geográfico local, no quiero recordar bien.

Quiso el destino que a la vuelta de ocho, o doce meses, tanto da, el escritor realizó unas manifestaciones, en mi opinión desafortunadas, ofendiendo no sólo a los lugareños, sino a toda una región al desprestigiar a un ídolo religioso reconocido nacional e incluso internacionalmente.

Se armó la marimorena en el ámbito regional; incluso fue nombrado persona non grata por algunas asociaciones… ¿Habría cambiado su flamante nombre el colegio? ¿Reconocieron su error los que se oponían a mi amigo ajedrecista?

En el caso de los deportistas, y más con la que está cayendo en la época en la que escribo estas líneas, la posibilidad de protagonizar actos deshonrosos está quizá más latente. De momento los positivos por dopaje parece ser que se están centrando en los deportes cíclicos y rítmicos: atletismo, ciclismo, y últimamente piragüismo… Pero le llegará el turno a la natación, al patinaje de velocidad…, y espero que a todas las modalidades deportivas.

En fin, creo haber expuesto acertadamente, aunque con mayor o menor tino, las causas de que suponga un despropósito homenajear a una persona joven otorgándole su nombre a un lugar público (en su casa cada uno que haga lo que quiera). Existen otro tipo de reconocimientos públicos: hijo predilecto, deportista del año, medalla de honor, llaves de la ciudad…

23 de julio de 2004



Versión imprimible
De tertulia
el miniblog de
El Espectador

Deja tu opinión

Sección de comentarios a “Homenajes a título póstumo”

[Más abajo puedes dejar tu opinión]

 Suscríbete a los comentarios sin necesidad de comentar

Parece que nadie se atreve a dar su opinión sobre este tema…

· Leer los comentarios anteriores
››› La responsabilidad de cada comentario corresponde a su autor

Aquí puedes dejar tu opinión

“Lo que usted afirma me parece disparatado, pero
defendería con mi vida su derecho a decirlo” (Voltaire)

—Ningún campo es obligatorio—

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

[reducir caja de texto || ampliar caja de texto]

“Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor
decirlo con buenas palabras” (Shakespeare)