El zapatero valiente


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EL CUENTO de los hermanos Grimm habla de un sastrecillo, pero no se notará diferencia si cambiamos al artesano. En esta nueva versión el zapatero no alardeará de haber matado siete moscas, sino de haber creado siete ministerios como por ensalmo.

Zapatero ha anunciado que creará el ministerio para el deporte. La charlotada no ha tenido una acogida calurosa. La prensa deportiva ha pasado de puntillas sobre este desvarío; han sido los blogs deportivos quienes se han manifestado.

En ‘El espectador’, bitácora crítica, he aguardado a que amaine la ligera brisa que ha levantado la revelación del Presidente del Gobierno para exponer mi opinión.

Suscribo la tesis expuesta por el socialista Joaquín Leguina en su blog: en un país tan descentralizado como el nuestro media docena de ministerios serían suficientes.

La idea del nuevo ministerio es de por sí un disparate. Pero si el cándido e inmaduro Sánchez Vicario es el impulsor, la cosa no puede acabar bien. En su discurso me recuerda a aquel actor que se soplaba constantemente el flequillo en las películas de Marisol.

Este Peter Pan del tenis (43 añitos) ya debería expresarse con corrección, sin dejar entrever una diarrea mental. No me extrañará que se ofrezca como el muñeco de paja que algunos andan buscando para colocar en la presidencia de la RFET (¿será ése el motivo de su marcha del equipo nacional?).

Lo de Sánchez Vicario ha sido una bufonada grotesca, con esa cara abotargada y el hablar tartajeante, sin saber si va al retrete a sentarse o a arrodillarse: un cuadro digno del esperpento valleinclanesco. Si éste es el rigor con que se crean los ministerios en España no pueden tomarnos en serio en los foros internacionales.

Para cara de bufón la que se le quedó a Lissavetzky cuando el “Tachuela” del tenis español, de una manera tan tonta, obtuvo lo que él no había logrado revolviendo de ceca en meca para ascender al rango de ministro.

No vean ustedes cómo escuecen estas cosas… Si el Presidente del Gobierno quería clavarle la puntilla públicamente al mediático astur-ucraniano no podía haber elegido momento más escarnecedor.

Pero presiento que la ocurrencia del zapatero de este cuento trocará en torpeza habida cuenta de las voces disconformes que se han levantado.

Incluso los lectores de El País, cuyo perfil es más amigable que hostil al gobierno socialista, están votado en contra del dislate presidencial.

Hay quien ha señalado el momento de crisis que padecemos para evidenciar la indiscreción. Pero el debate no está ahí, puesto que no se duplicaría nada: se trataría de disolver el CSD —que tiene rango de Secretaría de Estado— y promocionarlo a la categoría de ministerio. Y el edificio a fe que serviría perfectamente el mismo. El aumento generado no supondría un roto en la economía española.

Lo que todos barruntamos a estas alturas es que un nuevo ministerio sólo sirve para colocar a amigos y sobrinos; y para promocionar a los amigos de los sobrinos y a los sobrinos de los amigos (también miembras).

Este nuevo ministerio es innecesario desde el momento en que llega al calor de una bonanza exitosa que tan sólo se refleja en el deporte profesional. La población infantil española hace cada vez menos deporte y menos ejercicio y los últimos informes destacan el aumento de la obesidad infantil.

He parafraseado hasta el hartazgo el mensaje de la Vicepresidenta sobre el cine: “el deporte es cultura pero también es industria”. Esa industria debe cotizar como tal y dejar de recibir prebendas de la Administración a la que contribuimos todos: moratorias sine díe en la deuda pública de las SAD, derechos de imagen que acaban en paraísos fiscales, Fuerzas de Seguridad del Estado destinadas gratuitamente en los partidos y circuitos de velocidad, recalificaciones de terrenos, compra de acciones invendibles, un nuevo ministerio…

Me temo que no voy a poder acabar el cuento del zapatero y parafrasearé una vez más el título de aquel otro de Andersen, “El traje nuevo del presidente”. Al zapatero-presidente todos sus consejeros le decían que los siete ministerios le quedaban muy bien. Serán los niños de los blogs deportivos quienes en voz alta desenmascaren el fraude, porque el presidente-zapatero va desnudo rodeado de aplaudidores.

La noticia

El Mundo

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Público

Otras opiniones

Bar Deportes

Ciclismo 2005

Santiago González

Ramón 13t

blog Educación

Notas: debo apuntar que Ramón Trecet confunde esferas cuando habla del COE, la Secretaría de Estado y el modelo italiano. Desconozco si allí es como él lo pinta, pero me importa un bledo lo que ocurra en ese país. Aquí esa burrada debe ser impensable puesto que el COE es un organismo privado, y nunca, NUNCA, deberá regir lo público. De lo contrario, ni haría falta que fuéramos a votar cada cuatro años: se estaría privatizando la esfera pública de un movimiento privado. Den mente a esta frase. Y por otra parte, ¿por qué iban a querer las federaciones rendir cuentas a otro ente privado y ajeno?

El portavoz de deportes del PP, Paco Antonio González, también se estrella cuando dice (blog Educación) «la responsabilidad gubernamental en relación al deporte es “estrictamente la alta competición”». Esa alta competición es, precisamente, competencia de las federaciones deportivas, siendo la competencia administrativa la vertiende de deporte para todos. No es de extrañar que con portavoces tan torpes los populares sigan sin dar una en el clavo.

2 de diciembre de 2008

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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 La ley de la selva


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DESDE EL principio he recelado del motín que le prepararon al todavía actual presidente de la RFET, a quien tal vez sólo se le pueda recriminar el ser sencillo y bonachón en demasía. A fe que los delitos de que se le acusan son peccata minuta en todas las federaciones, lo que me hizo sospechar.

Que no haya contado con los jugadores del equipo nacional para elegir sedes… ¡Vamos!, es que en otras federaciones supone una risión si un competidor pretende imponerle al presidente dónde se han de disputar las competiciones del calendario oficial.

Desde la mayor federación —la de fútbol— hasta la más pequeña —la de kickboxing tal vez— la elección de las sedes es competencia de la Junta Directiva, o como mucho podría competer a la Asamblea. En todo caso una decisión colegiada pero nunca del equipo nacional.

Recurro, pues, a los mentideros del mundillo del tenis y allí se comenta que el actual presidente estorbaba al clan Nadal para su propósitos futuros. De ahí el disturbio y la sedición del que ha sabido borrarse el cándido Sánchez-Vicario, que fue echado a los pies de los caballos por quien de verdad impone su voluntad en el tenis nacional.

Sabido es que con el actual sistema —a la legislación vigente en materia de federaciones deportivas me refiero— una vez que los presidentes federativos se consolidan en su butaca no se les despega de ahí ni con agua hirviendo. Son regímenes fuertemente presidencialistas.

Desde don Ángel María Villar Llona —mandamás de la todopoderosa RFEF, que se opuso, derrotando, al Secretario de Estado para el Deporte—, hasta don Pedro Horcajo Alba —capitoste de la insignificante federación de kickboxing—, los presidentes manejan la federación a su antojo, y sería necesaria una hecatombe para que se cayeran del taburete presidencial.

Según se comenta sotto voce en algunas esferas tenísticas, dejar que don Pedro Muñoz Asenjo, aún en su primer mandato, renovara por otros cuatro años más supondría correr el riesgo de que se afianzara en el cargo y no pudieran removerlo cuando lo precisaran. La estrategia habría consistido en eliminar a un rival molesto antes de que se hiciera fuerte, al más puro estilo Sun Tzu. La táctica, confabular la opinión mediática en su contra con la lectura pública de un manifiesto que nunca debió pasar de ser un documento privado.

De ser cierta esta teoría, ¿cuándo sería llegado ese momento? Cuando los Nadal tuvieran un buen candidato para optar a la presidencia, posiblemente después de la retirada de las canchas del buque insignia del clan, que según Interviú —en su número 1.689— ya tienen pensada para 2016.

A nadie le escapa que la federación española de tenis genera muuuucho dinero… en contactos, en influencias, en posicionamiento…

Quien tiene dinero, el dinero del clan Nadal por ejemplo, sabría utilizar ese posicionamiento en beneficio propio sin caer en irregularidades legales.

Dejando ya a un lado el caso concreto de la RFET y este truculento supuesto, es cierto que la legislación que padecemos en materia de federaciones deportivas es así de permisiva.

Allí donde se mezcla lo público y lo privado todo son lagunas y sombras. Gran pantanal si además se amalgaman umbríamente el deporte aficionado y el profesional. Ciénaga en la que quien mejor serpentea es aquél que dispone de todos los datos y la capacidad de tomar decisiones. Si es que ha sabido consolidarse… y le han dejado hacerlo.

25 de noviembre de 2008

“Toda palabra dicha despierta una idea contraria” (Goethe)
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